“Hay cosas que se dan, otras que no” me dijeron ayer...
Es bien feo cuando una amistad se rompe, más bien, se termina por voluntad propia...
Le cuestionaba a mi mamá hace rato que si ella creía en la amistad, me respondió que sí. Entonces le pregunté “¿Y cómo es?” Y me contestó “Ay, es un desmadre”
Esto me alivió mucho. Porque entendí, que podemos hacer cosas muy estúpidas, que podemos ser “inmaduros” y que podemos regarla muchas veces, y confundirnos, hasta acabar con una amistad.
Pero, esto no quiere decir que la amistad que tuvimos haya muerto. De hecho, sí es un desmadre, porque a pesar de que podamos tener rencores, no creo que no queramos a nuestros amigos, o aunque haya celos, y a veces seámos malas personas, en toda amistad que se lía queda un cariño.
En la amistad que rompí yo ayer, por mi parte quedó un afecto muy profundo, algo que perdurará, del cual me acordaré con casi cualquier cosa. Además, fue una amistad llena de confianza y amor. Y terminó porque así tenía que ser, porque a pesar de que hay cosas lindas, a veces hacen daño. Y como me dijeron ayer, hay cosas que se dan, y esta, aunque es triste, no se dió.
Pero el tiempo todo lo soluciona, y quizá con el tiempo me perdonen. Y quizá con el tiempo me logren comprender, y quizá con el tiempo también, se den cuenta de que no fue mi intención lastimar.
martes, 18 de mayo de 2010
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1 comentarios:
Así pasa cuando sucede, mi querida amiga. Y sí. Ese dicho es tan cierto.
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