lunes, 31 de agosto de 2009

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Quiero bailar contigo toda la noche, quiero bailar hasta no sentir mis pies, y besarte, y que me beses, hasta que nos duelan los labios. Quiero mirar tus ojos y perderme en sus profundidades. Y oler tu aroma a tabaco.
Quiero que cuando estés en otros lugares tus pensamientos me pertenezcan.
Quiero inmortalizarme en tu ser.
Porque te amo.

domingo, 30 de agosto de 2009

Recuerdo que cuando era más chica, como a los ocho años ó quizá menos. Mi padre y yo solíamos ir al parque en las noches dabamos tres vueltas y volvíamos a casa ó en las tardes íbamos a la deportiva, él caminaba muchas vueltas al campo de futbol mientras yo me entretenía con algo por ahí, recuerdo que él me decía que cuando viera el cielo por las noches, yo buscara la estrella más brillosa, que no me confundiera, ésa no era una estrella. Era el planeta Venus que se puede observar desde la Tierra, quizá desde entonces siempre me ha gustado ver hacía el cielo, me contaba historias sobre la luna y el conejo adentro. También a veces me llevaba con él para que yo aprendiera a medir terrenos, a él lo enseño su papá que era topógrafo. Nunca aprendí.
Él me enseño qué es el pan de zopa, el quijinicuil, me enseño la manera correcta de comer la castaña y el pescado. Me contaba historias casi increíbles que a mí me fascinaban, me enseño su música y también sus libros, varias veces me hizo dejar de caminar para ver algún insecto extraño. Me contaba historias de la familia, y el por qué de nuestros nombres (El mío y de mis hermanos) Él siempre se despertaba alrededor de las 4 a.m. para darle de comer a las palomas en el patio de la casa, cuando íbamos a algún zoológico, curiosamente a lo primero que me llevaba era a ver a los jabalíes, mi papá hacía un sonido extraño y todos estos animales repentinamente lo seguían. También simulaba el sonido de los geckos, siempre le gustaron los gatos y me contaba sobre los búhos y los murciélagos.
Mi papá siempre me sorprendía con algo nuevo, aún lo hace, cuando lo veo. Después él cambio y yo también. Sin embargo, yo recuerdo una bonita infancia, donde aprendí muchas cosas de él.
Conforme fui creciendo empezé a conocer mejor a mi mamá, quién es igual o más importante para mí.

miércoles, 26 de agosto de 2009

Rabia llena de ego es lo que tengo ahorita, lo hace con tal sutileza que no parece algo malo, y segura estoy de que no lo es, pero... Con la noche, la lluvia chipi chipi y lo que acabo de leer me basta para escribir un post que no sera aclamado en lo más mínimo y que tampoco espero lean muchos, y mucho menos espero que salga bien escrito.
Las personas siempre hablan de los desamores, del sufrimiento que una persona a la que tú no le interesas puede causar, es cierto. Creo que la mayoría de los humanos lo han vivido, a mí me ha tocado y también he visto casos de terrible sufrimiento y soledad.
Es cierto también que sin sufrimiento la vida sería "como aburrida" Y que además el sufrimiento ayuda a crecer al ser. (De alguna manera)
"¿Por qué nos gusta sufrir?" Se preguntan algunas personas, a mí me parece una pregunta estúpida y banal, no soy Freud ni Wilde ni Gide ni una romanticista ni tampoco estudio psicología o algo así, pero me parece bastante coherente que a las personas les guste sufrir. ¿Por qué? Por el simple hecho de hacer tu vida más dinámica, seguro es feo andar bien emo por alguien, yo lo sé. Pero el drama añade sal a tu sangre y hace explotar lo mejor de tu alma, tu sensibilidad y tu amor. Incluso muchos escritores/músicos/pintores y ésos han creado sus mejores obras a causa de un desamor (Y quizá un poco de cannabis)
Yo más bien me pregunto ¿Qué sería de mi sin mi sufrimiento y mi imposibilidad de tí?
Ésa es una buena pregunta. Estaría yo llena de días aburridos, de felicidad hipócrita, de una pena zonza por no haber pedido disculpas al tropezar con el señor barrendero.
Puedo equivocarme, o más bien quizá esté yo loca, pero a pesar de mis "penas" me gusta saber que te tengo, me gusta saber que lloro por alguien, al menos no soy una persona que se va a pescar mientras piensa en qué pez cojerá, qué tamaño tendrá y cómo se lo comerá. Yo mientras pesco te llamo con mis pensamientos, se me escapa el pez, sufro por lo sucedido ya que si no fuera por tí yo ya hubiera tenido mi pez bien pescado.
Me agrada saberte ahí, en sentido contrario.
Como dice la canción: "Por un beso robado a pesar de tu boca, colgaría mi vida de un hilo. Por mi muerte no quiero otra cosa. (8)"
¿De qué me sirve hacer la rutina a diario si no perturbas mis pensamientos con tu sonrisa perfecta y tus órdenes hostiles?
No, gracias. Yo prefiero sufrir por tí, aunque a tí te de igual.
Pero... Todo ésto no importa, yo sólo quería escribir sobre tu persona.

domingo, 23 de agosto de 2009

No es fácil decirlo, todavía me importas. Ya no tanto. Pensé que nunca pasaría, afortunadamente lo logré. Lo lograste.
Eres de ésas personas que atrapan y no dejas salir, me encerraste en una jaula llena de ilusiones, de recuerdos agradables, pocos. Pero sobretodo de trampas. Jugaste hasta donde mi cuerpo, alma, mente y corazón pudo soportar, te gustaba. Claro que sí, no lo puedes negar, ésa sonrisa misteriosa entre tus labios, ésa mirada y tu ceja entre alzada que hacía sospechar entre mi paranoia y tus pensamientos. No fuiste tan agradable conmigo no desde que notaste mi interés en tí, pero así eres. Te gusta sufrir y de alguna manera hacer sufrir a quién puedes, no te culpo, es tu personalidad.
Me hacías buscarte, llamarte. Te reías con tus amigas, muchas que has tenido, que sigues teniendo. Tampoco te culpo. Yo, aburrida y patética.
En los momentos en que me hartaba me alejaba de tí, volvías a mí. Te acercabas siempre con tu manera poco dócil, con tu orgullo por delante, y ahí estaba yo, obedeciendo. Fue mi culpa, claro está. Dejé que hicieras conmigo lo que quisieras.
Pero es que yo estaba cegada por unas gafas ya borrosas de tanto uso. Yo estaba empeñada en creer algo que no era, incluso algo que tu bien me habías dejado claro. Pero, ¿Sabes? Una persona como yo se cansa, me llegué a empalagar de ése sabor no tan dulce de tus conversaciones, reclamos y paradojas que al final siempre me llevaban al mismo hueco. A tu jaula llena de víctimas como yo, sí, sé que habían otras más, era uno de tus secretos a voces. Ah, pero tu nunca mientes.
Podría yo haber seguido soportandote, más bien, amandote. Sin embargo, me descuidaste demasiado. También me hartó tu prepotencia, tu orgullo vil y seco.
Tu talento para enamorar no es tan grande como tu ego, y es que quieres todo a un precio mínimo, bueno. A ningún precio.
Debes darte cuenta de que con tu manera de ser aturdes, y ni siquiera tienes que gritar.
Sí, te amé. Y de verdad lo hice, pero ésta vez ya no estoy a tu voluntad, he de decirte que es gracias a tí. Tu me has ido perdiendo día a día, poco a poco y lentamente. Me apena que ésto ocurriera, a pesar de todo me gustaba tu juego, me gustaba las pocas veces que tú me buscabas. Pero era de saberse que al final de nuestro cuento, jamás estariamos juntos.
No hay duda. Me has perdido.

viernes, 21 de agosto de 2009

Quesque voy a escribir, quesque voy a escribir y total. No hay ganas. u.u